Si los yebranos esperan algo durante los 365 días del año es la llegada del 7 de septiembre, víspera de la festividad de Nuestra Señora de la Soledad, inicio de sus fiestas patronales.
La devoción por su imagen se deja sentir desde el chupinazo y la Salve a la Virgen posterior, pasando por el resto de los actos religiosos. El más importante tiene lugar el día 8, día de la patrona, con la Misa Mayor y la procesión de por la tarde. Al día siguiente, destaca la procesión de los niños, en la que los más pequeños pueden pasear en la carroza de la Virgen.
A lo largo de estos días también hay espacios reservados para el ocio, con numerosas verbenas y actos taurinos a los que acuden también muchos habitantes de los pueblos vecinos.